viernes, 21 de diciembre de 2012

NAVIDADES MÚLTIPLES - Eva

A mí siempre me han gustado las Navidades, adornar la casa, los regalos, las reuniones familiares... Siempre lo he disfrutado mucho, aunque la Navidad previa a que nacieran mis niños, con un tripón de 32 – 33 semanas, estaba hecha polvo y la verdad no es que fuera especialmente divertida. Sobre todo recuerdo la Nochevieja, en casa de mi prima, en la que cuando llegué me tenían preparadas unas zapatillas para que me pudiera descalzar y estar más cómoda, pero se me hincharon tanto mis ya abotargados pies, que no conseguí volverme a calzar, y me recuerdo a mí misma esperando a que viniera mi marido a buscarme con el coche, en la calle con mi madre, a bajo cero, con abrigo y zapatillas de casa… un cuadro.
Las primeras Navidades de mis peques fueron un tanto agridulces… Dulces por la ilusión que suponía las fiestas con dos pequeños de casi un añito, y tristes porque se cumplían 4 años de la muerte de mi padre y era doloroso mirarlos y pensar que él no estaba ahí para disfrutarlos.
Pero a él le encantaban estas fiestas, y aunque solo sea por eso, yo siempre intento mantener ese espíritu, por muy triste que me pueda sentir.
La Nochebuena la pasamos en nuestra casa, con los abuelos y los tíos, tranquilamente como siempre pero con los dos pequeños pululando por ahí, muy activos y curiosos por todo lo que estaba pasando.
La Navidad fue peor… María apareció por la mañana con casi 40 de fiebre y mi marido se la llevó a las urgencias del Materno Infantil, donde se pegaron 5 horas y se perdieron la comida de Navidad, que pasamos solas mi madre y yo con Marcos. Afortunadamente, solo era una faringitis que le había dado bastante fiebre y se solucionó en unos días.
La Nochevieja decidimos pasarla también en casa e invitar a mis tíos, primos y demás, dado lo cuesta arriba que se nos hacía el movernos a otra casa con los dos pequeños, todos los bártulos, el frío que hacía, lo tarde que se suele volver… así que preferí organizar la cena en casa, a pesar del barullo, y ahí estuvieron, los reyes de la fiesta rodeados de mimos y con todas las atenciones para ellos, que por aquel entonces eran los únicos niños de la familia.
Lo mejor llegó el día de Reyes, con todos los regalos, aunque María nos hizo un regalo extra ya que comenzó a andar ella solita el 3 de enero, a unos días de cumplir su primer añito, y adelantándose 15 días a su hermano. No se me olvidará nunca, con su pijamita rosa, dio unos cuantos pasitos vacilantes, se paró, miró alrededor y sonrió tremendamente orgullosa de sí misma.
Como digo, el día de Reyes llegó lo mejor, los regalos, su sorpresa, la emoción de ver tantas cosas, los descubrimientos, la ilusión con que todo el mundo les traía sus regalos… recuerdo especialmente que mis tíos les regalaron un correpasillos, al que María se subió toda decidida para que la paseáramos por toda la casa, pero cuando intentamos subir a Marcos se puso a llorar asustado y no hubo forma. Curiosamente, poco después se convirtió en su juguete preferido.

FELIZ 2013
EVA

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