Una de las cosas en las que hay que pensar
cuando nuestros bebés se hacen mayores y comienzan, primero a gatear (o a
desplazarse sentados en el suelo arrastrando el culete, como hizo mi hija) y
después a caminar (y quién dice caminar, dice trepar a todo lo mínimamente
trepable como un pequeño kamikaze, como mi hijo) es en proteger la casa. Y no solo me refiero a cubrir esquinas, enchufes
y superficies potencialmente dañinas, sino a proteger la casa del ataque de los
pequeños torbellinos empeñados en descubrir el mundo.
Cuando mis hijos eran todavía muy pequeños,
ya apuntaban maneras y se intuía que iban a ser unos pequeños demonios de
Tasmania, por aquello de que nada que estuviera a su alcance se libraba de
ser toqueteado, chupeteado o simplemente
tirado al suelo, así que decidí ser previsora y comprar prácticamente todos los
dispositivos de seguridad infantil existentes en el mercado, por si acaso. Parte de ellos siguen todavía primorosamente
embalados y guardaditos en el armario de los trastos, porque nunca llegué a
usarlos, así que me ha parecido buena idea compartir con vosotras aquellos que sí
resultaron verdaderamente útiles:
- cierres de plástico para puertas de
armarios y cajones: yo tengo la librería
todavía forrada con estos útiles dispositivos (más que nada porque están tan
bien pegados, que me da miedo llevarme la mitad del mueble al intentar
quitarlos) y también puse en los armarios de la cocina, e incluso en la
lavadora, dado que una vez pillé a mis criaturas con medio cuerpo dentro de
ella.

-tope para puertas: se colocan bajo el marco de la puerta e
impiden que esta se pueda cerrar, evitando posibles manitas pilladas en los
goznes.
-protectores de enchufes: estos los conocemos todos, son pequeñas
piezas de plástico que se insertan en el enchufe e impiden que los niños metan
los dedos.
Con estas pequeñas precauciones evitaremos
bastantes posibles accidentes, aunque claro, todo depende del niño o niños en
cuestión. Tengo amigas que no han tenido
que comprar absolutamente ninguna de estas cosas, y sin embargo yo, he vivido
de sobresalto en sobresalto, ya que no encontré nada en ninguna tienda que
impidiera a mis pequeños escaladores trepar por la librería, subirse a las
mesas y las sillas, pintar paredes y mobiliario, pegar pegatinas en los
cristales, suelo, sanitarios, puertas y demás superficies, meterse en la
bañera, tirar cosas al inodoro e incluso hacer el funambulista por el respaldo
del sofá.
Pensándolo mejor creo que hubiera debido
envolver la casa en papel de burbujas …o a los niños.
EVA
Eva como siempre gracias por compartir tu genialidad al escribir y en segundo lugar, me encantaron los consejos de las ventanas sobretodo.
ResponderEliminarSeremos las madres de los mismos niños?, será eso posible?
La verdad es que tienes toda la razón y más cuando son niños que en cualquier momento se pueden dar una buena torta, lo tendremos en cuenta
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